domingo, 11 de agosto de 2013

Sueños bajo llave.

El despertar de un domingo de resaca,
la luz del sol penetrando por la ventana; cegándome.
Contemplo lado a lado mi cama,
pero ya no te busco.
Pero no porque no te quiera ahí,
sino porque te sigues encontrando, 
aunque no del modo que quisiera,
en el lugar donde siempre te preferí...
en mi pecho.
(Sí, sé que me entiendes).

Que me faltan esos 'Buenos días' tuyos tan necesarios,
pero pese a ello, hay algo que me ayuda a continuar:
mis sueños.
Esos sueños que están a buen recaudo,
pero se encuentran, como quien dice,
en tierra de nadie.
Y digo eso porque, muchos de ellos, 
los planeé junto a ti. 
Y la verdad es que no quiero 
cuestionar más allá de lo necesario,
cuestionar qué será de ellos.
Prefiero dejarlos en el baúl de las incertezas.

Los tengo bajo mi supervisión,
pero no puedo tocarlos. 
Pero sé que existen.
De hecho, tuve uno entre mis brazos,
durmiendo a mi vera. 
¿Cómo iba a dudar de su existencia?
Y sé, sobre todo, que ahí permanecen;
que no están rotos.
Y para cuando, por instantes, se me olvidan;
se me olvida el motivo por el que sigo aquí,
me basta con mirar a una pared de mi cuarto,
y leer una frase: 
"Pequeña, guárdatelos hasta que se cumplan".

2 comentarios: