Me pregunto qué has hecho,
y los pensamientos se me agolpan
en la sien;
entre mi caos y mi orden.
Diluviaba en mí;
huracán con epicentro
en mi pecho.
Pero, de repente,
apareciste con tu abrazo
como chubasquero.
Cayó la noche,
y yo, desarmada (o desalmada),
dejé pasear mi vulnerabilidad
por tu cama.
Se topó con tu calma;
encontró refugio
entre sus brazos.
Lograste hacer dormir
a mis monstruos atormentados.
Recuerdo cómo el metro
fue testigo de cómo rompiste
el silencio.
‘Fix you’ de Coldplay;
el mundo era menos malo.
Entonces me di cuenta
de que, en ese momento,
no me importaría ser
funambulista en tu sonrisa.
Ni tampoco rechazaría
la oportunidad de colocarme
con el verde de tus ojos.
La cosa está en que
no sé qué cojones has hecho,
ni cómo.
Pero lo has hecho.