encontré un hogar en ti,
después de sobrevivir
entre mis ruinas
y escombros.
Y que encontró lugar
en tus ojos,
este corazón desahuciado.
Y es que me hablas de amor,
cuando amor eres tú
acurrucada en mi pecho,
y haces dormir sobre mí
a una niña llena de miedo.
Pero más miedo tengo yo
de que un día te me escapes,
y vueles,
y yo en un intento
de alcanzarte,
caiga de nuevo.
Pero rompes todo temor
con una simple carcajada.
Y es que qué fácil lo haces.
Como para no querer
poner en modo repetición
la melodía que resulta
de tus susurros,
y acompañarla con algo
de música,
creyéndome pianista por
tu espalda.
Y me creo omnipotente
con solamente ir de tu mano,
y siento que el mundo
es tan sólo nuestro,
y de nadie más.
Que ya no hay
quien nos venza.
Que esta batalla
la hemos ganado
nosotras.
Así que ven,
que vamos a firmar
la victoria,
dejando nuestra
ropa interior por bandera
en suelo conquistado.