sábado, 30 de marzo de 2013

Y perderme...

Cae el sol en esta ciudad, tu voz impaciente merodea por mi cabeza. Baja, y me hace cosquillas en los orejas.

Es cuestión de cerrar los ojos, y ver tu silueta. Y yo, kamikaze, queriéndome matar en cada una de tus curvas. Mi imaginación, a ciegas, recorre con la yema de los dedos, tu figura. Lento, suave…

A tientas, mis manos podrían hablar, y describir la belleza de hasta tu más pequeño lunar.

Largo viaje de mi tacto por la cartografía de tu cuerpo, tomando descanso en cada una de tus hendiduras.

Mis labios sedientos, buscan el manantial de tu boca. Y te pellizco con los dientes, y me tiro de cabeza en la profundidad de tu mirada.

No sé, la cuestión es perderme. En ti, contigo, pero no sola.