domingo, 11 de agosto de 2013

Sueños bajo llave.

El despertar de un domingo de resaca,
la luz del sol penetrando por la ventana; cegándome.
Contemplo lado a lado mi cama,
pero ya no te busco.
Pero no porque no te quiera ahí,
sino porque te sigues encontrando, 
aunque no del modo que quisiera,
en el lugar donde siempre te preferí...
en mi pecho.
(Sí, sé que me entiendes).

Que me faltan esos 'Buenos días' tuyos tan necesarios,
pero pese a ello, hay algo que me ayuda a continuar:
mis sueños.
Esos sueños que están a buen recaudo,
pero se encuentran, como quien dice,
en tierra de nadie.
Y digo eso porque, muchos de ellos, 
los planeé junto a ti. 
Y la verdad es que no quiero 
cuestionar más allá de lo necesario,
cuestionar qué será de ellos.
Prefiero dejarlos en el baúl de las incertezas.

Los tengo bajo mi supervisión,
pero no puedo tocarlos. 
Pero sé que existen.
De hecho, tuve uno entre mis brazos,
durmiendo a mi vera. 
¿Cómo iba a dudar de su existencia?
Y sé, sobre todo, que ahí permanecen;
que no están rotos.
Y para cuando, por instantes, se me olvidan;
se me olvida el motivo por el que sigo aquí,
me basta con mirar a una pared de mi cuarto,
y leer una frase: 
"Pequeña, guárdatelos hasta que se cumplan".

sábado, 3 de agosto de 2013

Just in case (you still read me).

Sabemos que lo imposible, también existe.
Que hablando de imposibles, podemos mencionar el equilibrio.
Tenemos claro que los ‘para siempre’, tienen fecha de caducidad.
Que las historias son endebles.
Y que las promesas, tanto como las palabras, se las lleva el viento.

Suerte que presté atención a según qué clases de gramática en su momento,
y no pasé de ellas para escribir sonetos, como solía hacer.
Digo ‘suerte’, porque ahora tengo un argumento,
más, o tal vez menos fundamentado sobre la palabra ‘imposible’.
Se supone que ‘posible’, es el lexema.
Lo que le da el significado; lo más importante.
Que el morfema ‘im-‘, no es más que un sufijo.
Y en esto me baso. En una mera explicación gramatical para justificar
el poder de lo posible, sobre lo imposible.
Para justificar que quererte más cada día es posible,
cuando pienso que ya no.

Pero menos posible, es el equilibrio.
Que la balanza se inclina siempre más hacia un lado que hacia el otro.
Aunque la verdad, es que me gusta el desequilibrio.
Quiero volver a él, a ese desequilibrio que me permitía
balancearme en tus curvas.

Y bueno, que no hay ‘para siempre’ que dure eternamente.
Pero sí, joder, quiero sentir lo efímera que es la vida contigo.

Y sí, las historias se derruyen, cual castillos de arena.
Pero, aún así, existe la fortaleza que consigue protegerlas.
Como la fortaleza que protege los castillos.

Y en fin, si las promesas se las lleva el aire,
¿dónde hay que firmar para respirarlas desde tu boca,
y así no se vuelven a escapar nunca más?

"In case you change your mind, I'll be waiting."