¿Y qué si no me
salen sonetos contigo?
Prefiero los
versos libres.
¿Y qué si nos
saltamos las normas métricas?
Con lo bonito que
se vive en la inexactitud.
En la inexactitud
de tu carácter,
El hipérbaton que
construye tu mirar.
Porque así me
gusta vivir,
Entre tus
antítesis y metáforas,
Entre tu rechazo
a
Los versos
alejandrinos; la perfección.
La calma ante mi
locura,
Mi cordura en
este mundo de locos.
Y es que no
pretendo que me entiendan,
De ahí estos
versos tan complicados.
Cuando tu risa se
convirtió en anáfora,
Y tus latidos en
mi onomatopeya favorita.
Cuando supe que
me perdí de nuevo…
Pero esta vez, en
ti, en una historia.
Y por último,
recordarte esas dos palabras,
Que aquí prefiero
que formen una elipsis,
Que ya las
escribiré en otros versos
(O en tu espalda,
si me dejas).
Que, ya sabes...
la poesía, no se acaba…