lunes, 9 de diciembre de 2013

Mapas.

Cómo no amarte, amor,
si Roma le tiene envidia
a la belleza de tus ruinas.

Cómo no hacerlo,
si guardas en tu interior
tesoros enterrados,
como Pompeya
cuando fue encontrada.

Cómo, si París habita
en tus ojos,
y Venecia en tu sonrisa.

Eres mi faro de Alejandría.
Que siento que no
soy yo sin ti,
algo así como si Madrid
no tuviera a su Gran Vía.

Me despedí de mis fachadas
cuando conseguiste
echarlas abajo,
cual Muro de Berlín.

Podía sentir la magia
de las Fallas de Valencia,
con tan sólo
el roce de tu cuerpo.

Y es que Barcelona, de noche,
es mediocre,
después de haberte visto
trasnochar.

Ven, o deja que vaya,
y hagamos que arda Troya
en la cama.

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